23 sep 2007

Casa llena, corazón ¿contento?

De nuevo hizo su gran aparición justo ayer, justo cuando menos lo esperaba, no era para menos, así es él. Siempre le tengo de invitado en el momento menos esperado.

Ocurrió en la mañana, había arreglado ya mis ideas y justo cuando planeaba deshacerme de ellas cantándole a él, un pequeño, chillante e infinito malestar nació en mi estómago y subió hasta mi garganta donde segundos después de casi ahogarme ¡estalló sin mayor aviso! ¡había llegado!
No es que me caiga mal, es sólo que no estaba preparada para recibirle tan pronto.
-Ni modo, aguántate- pensé.
Esto sucedió porque desafortunadamente hubo huelga en el lugar de donde vienen y obviamente él no fue el único en subir.

La casa se llenó, los semejantes de mi amigo a pesar de que arrivaron después debido a su velocidad de reacción consiguieron habitación antes que el pobre que había subido primero.
Furia, la primera más rápida, fue hospedada en la mejor suite que tengo (la lindura es un poco especial); a Decepción le encontré una cómoda habitación junto a Furia pues al parecer se llevan muy bien; Tristeza llegó junto a Decepción pero como ésta última tiene preferencia Tristeza se tuvo que conformar con un cuarto sin amueblar, sé que no le fue tan mal porque aquél que le tocó es el segundo más grande que tengo; el primero se lo quedó Depresión (tiene sus ventajas por derecho de antigüedad).

Así fueron llegando mis invitados uno tras otro como estampida, estuve tan ocupada todo el día ordenando las habitaciones y acomodando a los huéspedes que incluso olvidé apartar uno para mi huésped más raro de todos pues nunca tiene hora de llegada.

Muy tarde fue el momento cuando Amor llegó, subió primero pero su paso fue muy lento, se registró apenas el día de hoy, y la única habitación donde le pude acomodar (sólo para no dejarlo merodeando solito por mi corazón) fue en la misma que Paciencia, quien llegó momentos antes que Amor.
Creo que ese par se llevará muy bien por un largo rato, más le vale pues de lo contrario se hará la vida imposible.

Si te interesa lector saber lo que pienso respecto a tantos huéspedes al mismo mismo tiempo, prefiero resevarme ese comentario ya que todavía no aprenden a llevarse bien mi Cerebro y sentimientos y no queremos causar más problemas acá adentro.

Espero que pronto mis sentimientos aclaren el por qué de su huelga y puedan regresar de donde vinieron (con un poco de ayuda de Cerebro), así me evitarían mucha confusión y es que hasta ahora han interferido demasiado con mi vida fuera de ellos, no puedo terminar mis deberes y ¡mañana tengo examen!
Por ahora lo mejor que puedo hacer es dejarlos y dejarme descansar, mañana ya veremos que sucede...

16 sep 2007

Virgen en la oscuridad (parte II)

Así, cada noche hasta ahora, vuelvo a sentir la misma sensación que la primera vez al recostarme en esa tina, sensación de sed de conocimiento.

Misma intimidad que perdería en un santiamén y a la vez en una perennidad debido a la eterna sensación de escapar por un instante, impulsada por la furia acumulada de tantos años bajo el cuidado de los reyes, de la tediosa y asfixiante tranquilidad que proporcionaban tan cariñosamente.

"Ahora, ya no es pura pura ni le llaman Virgen en la oscuridad, ya no habita en el tranquilo reino, renunció a él hace mucho tiempo, ya no tiene damas que le vistan, ni baños para aprender.
Ya no es doncella, la desconocemos de toda vida que tuvo alguna vez, ya no es ni está. Es un ser sucio y despreciable, ha perdido personalidad y vida. Ya no es nuestra hija ".
Hirientes palabras que se oyen surgir de la garganta de los reyes, mis propios padres.

La naturaleza de la familia real parece presentarse en contra mía, mas no interesa puesto que he encontrado la naturaleza verdadera, la que he necesitado por tanto tiempo y que ahora nos satisface a mi amada y a mí.

Pude quedar vacía de razón, pero no del corazón, aún vivo por al amor que la engañosa libertad me dio. Y malditos sean los impuros de mente porque no conocen el verdadero saber, no entienden que al conocerla todo cambió, me siento pura y misteriosamente libre.

Ya no vivo con los reyes, huí el mismo momento en que la conocí, cuando ella llegó a mí. Sucedió en una noche de rutinario baño, yo ya esperaba conocerla y aunque no lo sabía con certeza, lo pude presentir. Vestida de plebeya se acercó, me vendó los ojos y me despojó de ropas tan delicadamente que no evité temblar mientras ella continuaba, me dirigió a la tina. Las otras extinguieron la innecesaria luz de las velas e inmediatamente salieron. Pensé que había quedado sola, así que arrojé la odiada venda por un lado, pero ella permaneció ahí, callada, con miedo y temblando. Yo también temblada, no sé si fue por el frío que recorría nuestros cuerpos desnudos o la certeza de no haber visto jamás figuras tan bellas, pero nos mantuvimos quietas por unos segundos, esperando razones de deberes que no permitiríamos, y de pronto cual llama que incendia sin piedad, nos encontramos totalmente unidas por la pasión, desesperación, pero sobre todo por el corazón. Pues a pesar de no haber cruzado palabra alguna, ambas sabíamos que el momento esperado había llegado.

No faltó aquella persona que ofendida por lo que estaba sucediendo corriera la voz hasta que el inquietante sonido llegara a los reyes. Ellos llegaron tan pronto como se permitieron y sin pensarlo dos veces nos tomaron por los cabellos envolviéndonos con sabanas que se volvían testigos y cómplices.

Recuerdo haber escuchado algunas desagradables palabras, mientras arrodilladas temblábamos en la oscuridad. Momentos después, el rey dio algunas órdenes y dos musculosos hombres nos llevaron a los bosques en la frontera del reino. Fui atada a un árbol y ella violada. La golpearon con tanta ira que la abandonaron inconsciente. Pude sentir su repudio, enojo, decepción e incluso satisfacción al vernos tan indefensas.

Ahora nos sentimos infinitamente felices, pues no vale que ya no sea princesa de aquel "correcto" reino plagado de mentes pequeñas porque he logrado mi objetivo. Mi conocimiento aumenta y lo comparto pero continua puro, limpio de ignorancia, casto.

Virgen en la oscuridad (parte I)


Fue hace mucho tiempo cuando viví en aquel inmenso palacio, gustaba de toda clase de actividades, adoraba la música pero adoraba aún más a mis padres, de quienes, notaba una extraña actitud hacia mi, pues a pesar de que no me era permitido hablar abiertamente del asunto, siempre me cuestionaba sobre el por qué de toda la absurda rutina.

Era virgen, totalmente pura, características no gratuitas en mí, pues era deber de los reyes cuidarme tan quisquillosamente como pudiesen, incluso llegué a comparar la dedicación que me daban con la de sus preciados pura sangre.

Ejemplo claro era a la hora del lavarme, pues siempre era acompañada por un trío de damas cuya principal asignación, incluso más importante que el estarme persiguiendo todo el día, era la de atenderme al momento de comenzar el ritual. Era necesario realizarlo de noche pues de otra manera se perdería por completo su principal propósito, el cual por cierto aún no había descubierto.
Al iniciar era vendada con una larga y tersa seda para evitar que viera mi cuerpo desnudo, inmediatamente las damas me despojaban de mis túnicas introduciéndome en una estrecha tina llena hasta el borde de tibia agua, instantes después, con la seda todavía enredada, una de ellas con un soplo casi inexistente, extinguía la poca luz que podía percibir de las velas sobre el buró de junto. Era en ese momento, en ese glorioso momento cuando podía arrojar la cegadora seda al otro lado de la habitación como gritando una libertad ahogada. Era aquella la oportunidad de conocerme, ya que por órdenes de mis padres, tenía que ser yo quien por medios propios se diera el tan ansiado baño. Así pues, podía tardarme lo que duraba una eternidad, en mi caso...toda la noche, hasta antes del amanecer... Muchas veces quedaba dormida en ese mar de autoconocimiento sin importar las consecuencias que aquel acto pudiese ocasionarme. Era lapso de sabiduría, apreciación, decantación, fascinación y sobre todo de amor hacia mí.

Como no me era permitido salir del baño sin antes avisar a mis damas, era indispensable que tuviese siempre a la mano una diminuta campanilla, así cuando ya se me hiciese más que suficiente la lección del día, lo único que me restaba era hacer sonar aquella campana y dejarles el trabajo de buscar el trozo de seda para de nuevo vendarme y poder vestirme.

Virgen en la sombra, solía llamarme quien conocía aquel furtivo ritual. Apodo que los reyes procuraban reservar y que de hecho era yo quien comenzaba a divulgar, como cierta protesta hacía la custodia que tenían mis padres no sólo de mi cuerpo sino de mi intimidad y personalidad. [...]

18 ago 2007

Volvió a pecar


Volvió a pecar.
Y a pesar de que tiene bien enterrada la idea de lo que significa pecar, al igual que todo individuo que ha conocido, al momento se creó un fundamento para justificar su acción, todo para no perder aquel momento. No proyectó su pecado en la calle al caminar pues anduvo por los parques como la figura que es, pero cuando al fin, después de haber esperado casi 6 eternas horas desde la última, comenzó de nuevo a sentirse puro al entrar a la gran casa de Dios aguardando por la venidera sesión de paz y comunión consigo mismo y con su Dios.

Volvió a pecar amarrando sus pasiones a una joven. En la parroquia obtuvo la paz que necesitaba y pudo proseguir con los mandamientos de su vida, la que ha logrado, fortaleciendo su justificación de acción. Inició lentamente pero no dudó, continuó firmemente pero no esperó, no concibió las necesidades de su compañera y terminó con ella, destruyó otro utensilio más para satisfacerse.

Volvió a pecar llorando por perdón abrazado a una biblia.

Esta vez el inocente infante fue víctima del débil humano al que se atuvo. Aquel aparecido le siguió con curiosidad y él inmediatamente después de actuar se sintió sucio, impuro, por lo que prosiguió rezando y llorando pidiendo perdón.


Volvió a pecar analizando tan quiquillosamente como lo ha hecho para escribir sermones.
Quizo conversar con un amigo sobre lo que considera pecar. El amigo expresó que la simple vida es un pecado, el otro le invitó a perseguir los pecados con el fundamento de que se necesita experiencia suficiente para poder hablar del tema. Y de esa manera unieron almas y cuerpos para desaparecer la ingnorancia que al amigo le invadía.

Volvió a pecar.
Volverá a pecar.

4 jul 2007

"La vida es misterio, déjala ser" Atte. Juan Sánchez

Se ha regalado fama de inmutable pues anda todo el día andando por el lugar mirando sin mirar, perdido en el continuo y en ocasiones largo descansar de sus ojos.
No soporta sentir la fija mirada de las damas que su fatal fama no puede anular, seductores ojos que no están nunca de más siendo él de muy buen ver (colmo). El único amor que se le conoce es el de la pintura, cosa rara pues vaya usted a saber como rayos logra él realizar tan maravillosos cuadros de la vida sin siquiera disfrutarle, ya que no observa como cualquier otro gustador de la pintura haría, él sólo elegantemente camina con la cabeza baja.

Vive solo en una gran mansión que sus ancestros, precipitadamente, le heredaron.
En su infancia llegó a convivir con incluso más de cien personas, tomando en cuenta únicamente a los que ahí habitaban, padres, hermanos, abuelos y servidumbre. Considerado como uno de los infantes mejor portados y más talentosos de la época, obtenía infinidad de premios y presentes del pueblo en las ferias organizadas por su exuberante familia.

Juego peligroso que pugna a la vida al beber de los recuerdos que instantáneamente percibe en ese parpadear.
Al niño que enfermó de extraña manera y e inmediatamente le fue construido una pequeña pieza para mantenerlo en cuarentena, alejándole así de su hogar y de lo más importante en su corazón, su familia, le ve caminar junto de él, relatándole dolorosamente las penas de su inexorable vida.

Poco a poco la lujosa mansión se fue convirtiendo en la deprimente construcción, la envida y la ira que constantemente fueron creando sus habitantes llegó al punto que en alguna noche de aliviador pero fatal silencio, todos, absolutamente todos los que en la decepcionante mansión habitaban perecieron, "la noche de insufrible ira" y "el despertar del nuevo tiempo", fueron sólo algunos de los nombres que los lugareños crearon para referirse al ininteligible deceso.

Dando zancadas cada vez más pesadas, lentas y cortas divisa al pequeño alejarse, ya no puede alcanzarlo.
El afectado niño fue buscado varios meses y al no tener rastro de su paso por esa tierra le dieron por fallecido, hasta que varios años después regresó de la muerte para esclarecer la ida de los suyos, según dicen los incautos, cosa que aún esperan.

Apasionado con su ahora primer amor ya no busca ni pregunta, sólo espera paciente el nuevo nacimiento de una obra más para unirla a la colección de cuadros deshechados en costales que los imprudentes logran obtener e incluso vender.

Carga tan pesado traje de mitos que únicamente se deja lavar en lienzo. Lienzo que de ser afortunado queda oculto dentro de la mansión en víspera de los paseos matutinos, los cuales terminan a la desaparición de la criatura de angelical rostro o a la lluvia de miradas de lonjevos metiches esperando palabras que alimenten su vicio, viejos que relatan firmemente a los jóvenes suposiciones del por qué de la belleza de sus obras en ausencia de lo que se dice "ojo de pintor", exclamando la intervención divina o del demonio, según el caso, profesan también que sufre de retraso mental, demencia o que aún no ha sanado de la extraña enfermedad que le atacó en la niñez. Pero sólo los más audaces o los más estúpidos se atreven a decir que él misterioso caballero carece de humanidad porque ve la vida como algo más, más de lo que cualquier iluso puede percatarse y referir con vanas palabras, poco merecido regalo que muy pocos logran ganar. Mostrando de esta forma un autoretrato hurtado, por supuesto, que advierte infinidad de expresiones en tres segmentos:
La mirada, que siempre revelará intenciones y sentimientos; los pómulos y la nariz, que descubrirá el desgaste que se ha vivido, ahí se concentran físicamente las emociones fuertes; y los labios que nunca fallarán en insinuar la pasión y el deseo, ése es su trabajo.

Él ya ha fallecido, y ha dejado su última obra donde los curiosos solían hurtarlas, la anterior oculta un mensaje, escrito con especial dedicatoria para todos aquellos que se precien de leerla. Piensan que ésta ha sido su mayor legado pues la grandeza de esas palabras es lo que los curiosos tanto habían esperado.